Sistema de fuentes del Derecho europeo (2)

Siguiendo con el análisis iniciado en el post anterior llamado “Sistema de fuentes del Derecho europeo (1)” hoy nos centraremos en la tipología de actos jurídicos (vinculantes y no vinculantes) prevista en el art. 288 TFUE: los reglamentos, las directivas, las decisiones (actos jurídicos vinculantes), las recomendaciones y los dictámenes (actos jurídicos no vinculantes).

Los actos jurídicos vinculantes:

EL REGLAMENTO

Art. 388 TFUE “el reglamento tendrá un alcance general. Será obligatorio en todos sus elementos y directamente aplicable en cada Estado miembro”

El alcance general significa no sólo que va dirigido a todos los Estados miembros sino que su contenido establece una regulación general. Se diferencia, por lo tanto, de la decisión ya que esta puede tener alcance individual.

La obligatoriedad en todos sus elementos significa que todo el contenido del reglamento obliga a todos los Estados miembros, lo que le diferencia tanto de los actos jurídicos no vinculantes (recomendaciones y dictámenes) como de la directiva (que obliga al Estado miembro destinatario a alcanzar un resultado pero “dejando, sin embargo, a las autoridades nacionales la elección de la forma y de los medios”.

 

LA DIRECTIVA

Art. 288 TFUE: “la directiva obligará al Estado miembro destinatario en cuanto al resultado que deba conseguirse, dejando, sin embargo, a las autoridades nacionales la elección de la forma y de los medios”.

Por tanto, la directiva no tiene alcance general sino que puede tener como destinatarios todos los Estados miembros, algunos o uno en concreto.

No es obligatoria en todos sus elementos sino que únicamente obliga al Estado miembro destinatario en cuanto al resultado que deba conseguirse pero dejando a las autoridades nacionales la elección de la forma y de los medios; una forma y unos medios que deben ser adecuados para conseguir el objetivo perseguido por la directiva. Por tanto, solo obliga a alcanzar un resultado en el plazo establecido por la propia directiva.

Con el fin de alcanzar el citado resultado, la directiva requiere la actuación del Estado miembro destinatario ya que éste está obligado a adoptar medidas nacionales de transposición, siendo estas medidas nacionales el medio que tiene el Estado miembro destinatario para alcanzar el resultado impuesto por la directiva. Desde esta perspectiva, por lo tanto los efectos jurídicos de la directiva están vinculados a las normas estatales de intermediación y no a la propia directiva.

La obligación de resultado que impone la directiva es absoluta, debiendo cumplirse en el plazo establecido por la misma y generando su incumplimiento la violación del Derecho Comunitario y el correspondiente procedimiento de infracción que inician bien los Estados miembros bien la Comisión. Este incumplimiento adquiere diversas formas: no transposición, no transposición en plazo, transposición insuficiente, transposición incorrecta, transposición incompleta.

La directiva es, por tanto, un tipo de norma que permite la armonización de las legislaciones nacionales.

Tratándose de una norma que obliga a alcanzar un resultado pero que deja a las autoridades nacionales la elección de la forma y de los medios, la directiva esta estrechamente relacionada con el principio de autoorganizacion del Estado ya que, en el caso de Estados descentralizados como el español, la adopción de las medidas nacionales de transposición o la ejecución de la directiva puede corresponder a un ente descentralizado.

LA DECISIÓN

Art. 288 TFUE: “la decisión será obligatoria en todos sus elementos. Cuando designe destinatarios, sólo será obligatoria para éstos”

La decisión tiene en común con el reglamento el hecho de ser obligatorio en todos sus elementos, diferenciándose de él n que carece de alcance general en cuanto a los destinatarios ya que- a diferencia del reglamento que sí lo tiene- a decisión puede tener destinatarios concretos (uno, arios o todos) siendo obligatoria sólo para él o ellos.

Respecto del destinatario, puede ser un particular o un Estado miembro.

Los actos jurídicos no vinculantes:

Art. 288 TFUE: “las recomendaciones y los dictámenes no serán vinculantes”

Pero que no sean vinculantes no significa que carezcan de efectos jurídicos, sino que más bien, los destinatarios deben someterse a lo que se señala en ellas.

Derecho de la Unión Europea. Nociones básicas. Carlos Fernández de Casadevante Romani (Director). Dilex, Madrid, 2012. Pp.201 y ss

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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